ACEPTE SUS SENTIMIENTOS

Una mujer me ha escrito al correo electrónico y me ha hecho la siguiente consulta: “Padre, le escribo para contarle que me encuentro como loca. La verdad no sé qué hacer con mi vida, pues no puedo controlar mis sentimientos. Siento que ellos me desbordan y eso me desespera. Mi sistema nervioso está alterado y no encuentro el modo de alcanzar la paz. ¿Puede ayudarme, por favor?”.

La experiencia de esta mujer es una pequeña muestra de la inmensa cantidad de gente que no puede manejar sentimientos; es decir, que son incapaces de encontrar armonía emocional. Este desajuste emocional hunde sus raíces en el proceso educativo que hemos tenido, dado que en la educación que hemos recibido nos enseñaron a reprimir algunas emociones por considerarlas sospechosas o indignas. Esta represión es la que nos causa daño. Por tanto, la solución está en aprender a liberar nuestras emociones.

Para ello, es necesario comprender que los sentimientos no son buenos ni malos. Además, los sentimientos constituyen una parte fundamental de nuestro ser, porque nos hacen sentirnos vivos, únicos e interesante. Por eso, en vez de reprimir nuestras emociones tenemos que aprender a sintonizar con ellas. Solamente así lograremos alcanzar el ansiado equilibrio emocional. Esto exige ser conscientes de nuestras emociones y sentimientos; es decir que debemos saber en cada momento qué es lo que sentimos. Sin este nivel de consciencia es imposible que alcancemos un estado de ecuanimidad.

Después de tomar conciencia de nuestros sentimientos o emociones es importante permitirnos vivir esos sentimientos. Es bueno aclarar que vivir nuestro sentimientos no significa dejarnos llevar por ellos, sino aceptarlos y reconocerlos que están ahí en nuestro corazón y en nuestra vida. Hablando del tema de la aceptación, el Dr. Nathaniel Branden, dice: “Aceptar no significa necesariamente gustar. Aceptar significa experimentar, sin negación o evitación, que los hechos son los hechos”.

Este mismo autor, en su libro “Los siete pilares de la autoestima”, propone un ejercicio práctico y útil para lograr la vivencia y aceptación de nuestras emociones. Tal ejercicio es el siguiente:

“Dedique unos minutos a contemplar uno de sus sentimientos o emociones que no le resulta fácil afrontar: inseguridad, dolor, envidia, rabia, pesar, humillación, miedo. Luego respire ese sentimiento, lo que significa centrarse en él mientras imagina que dirige el flujo de aire hacia él y luego lo retira de él. Ejercite diciéndose a sí mismo lo siguiente: “En este momento estoy sintiendo esto (sea cual sea el sentimiento) y lo acepto plenamente”.

Recuerde: “un hecho es un hecho. Lo que es. Si el sentimiento existe, existe”. Siga contemplando el sentimiento. Piense en permitir que el sentimiento exista (en vez de intentar desear reprimirlo o querer eliminarlo)”.

Por: P. Walter Malca Rodas; “La lección de la mariposa”.