BUSCA LA PAZ INTERIOR 21/11/2017 – Posted in: ARTICULOS – Tags: , , , ,

Por: P. Walter Malca Rodas; C.Ss.R

Hola: soy Jesús, tu amigo. Te escribo para decirte que deseo desde lo más profundo de mi corazón que estés tranquilo, muy tranquilo, que la paz de mi Espíritu inunde todo tu ser. No te preocupes por nada, ni por nadie. Las preocupaciones no te ayudan en nada, ellas te roban la paz, perturban tu mente, tu alma y tu cuerpo, las preocupaciones te hacen daño. Por eso te aconsejo que evites todo tipo de preocupación. Mantén tu mente limpia, pura y diáfana; es decir libre de las preocupaciones vanas de la vida. En otras palabras te recomiendo que busques la paz interior.

Con este consejo no te estoy diciendo que seas indiferente ante la realidad que te circunda. No, al contrario tienes que vivir encarnado en ella. Tienes que trabajar y luchar por mejorar la situación en la que te encuentras. Tienes que trabajar y luchar por construir un mundo mejor. Pero eso sólo lo puedes hacer teniendo paz en tu corazón. Cuando estás en paz contigo mismo en tu mente aflorarán las mejores ideas, tendrás fuerza y energía para luchar por tus sueños e ideales y combatir el mal con valentía y coraje. En cambio, cuando estás preocupado te pones nervioso y el nerviosismo te hace sentir cansado y la fatiga no te deja pensar ni actuar adecuadamente. ¿Ves? ¡Cuán importante es la paz interior!

Para que puedas vivir libre de toda preocupación y tener paz en tu corazón necesitas tener fe. Por eso tú tienes que incrementar y cultivar tu fe. La fe no es una pérdida de tiempo, ella no es inútil, ni vana. La fe es el tesoro más grande que tienen los verdaderos sabios. Tú puedes ser un sabio si de verdad cultivas tu fe con ahínco y tesón.  La fe es la conciencia plena y cierta de que yo te amo, de que estoy contigo en cada momento, en las buenas y en las malas; es la confianza de que yo, de un modo misterioso, dirijo tu vida y la vida de los demás y el destino del mundo. Por eso, te invito para que creas en mí, cree en mi fuerza, en mi sabiduría y en mi poder. Si tú crees en mí tendrás la paz que andas buscando.

Convéncete de una vez por todas, amigo mío, que yo soy la fuerza que necesitas, yo soy la luz que andas buscando, yo soy el agua que puede saciar la sed de tu corazón, yo soy el alimento capaz de saciar el hambre de tu alma. En mí está todo lo que necesitas. Pero tienes que aceptarme con sinceridad en tu corazón. Si me aceptas como tu Dios, creador y salvador, en mí vas encontrar la felicidad que andas buscando, la paz y el amor que requieres. Yo te guiaré por el camino que debes seguir. Yo estaré siempre a tu lado. Te cuidaré, te protegeré y no permitiré que nada, ni nadie te haga daño. Si tú estás conmigo y yo contigo ¿qué te puede suceder? Yo te salvaré de los peligros, te defenderé de los enemigos, te salvaré de las amenazas, te cuidaré como a las niñas de mis ojos.

Acéptame como tu Dios y salvador. Ámame con todo tu corazón. Invócame con todas tus fuerzas. Acógeme en el hogar de tu ser… Si hace esto tendrás paz en tu corazón, la alegría volverá a tu vida y la felicidad inundará todo tu ser.

Tu amigo, que te quiere y te ama, Jesús.

LAS DOS CASAS

            En una oportunidad un hombre estando a punto de construir su casa, creyéndose muy listo, dijo: “Para qué voy a hacer las bases de mi casa, es mucho gasto, en ellas se invierte gran cantidad de dinero de forma inútil, mejor voy a usar ese dinero en hacer la mayor cantidad de pisos que pueda”. Tal como pensó lo hizo. Al poco tiempo terminó de construir un enorme edificio que se veía señorial.

            En aquel mismo lugar otro hombre también empezó a construir su casa simultáneamente, pero éste dedico gran parte de su dinero a hacer unas bases anchas y profundas. El primer hombre se burlaba de éste diciendo que es un ingenuo por gastar su dinero en cosas tontas y absurdas. Pero el hombre no hizo caso a estos comentarios y continuó construyendo su casa hasta que al final la vio concluida. No era tan alta y majestuosa, como la primera, pero se veía digna.

            Cuando estaban terminadas las dos casas por aquella región empezó la lluvia acompañada de fuertes vientos y para postre hubo un fuerte terremoto. Con este clima tan inclemente la casa del primer hombre se vino abajo inmediatamente, en cambio la segunda casa permaneció firme e inamovible.

            ¿Con cuál de estos dos hombres te identificas? ¿Crees que la espiritualidad y la religión es para gente ingenua o tonta o es para verdaderos sabios? Jesús es la roca firme sobre quien puedes cimentar el edificio de tu vida personal y familiar. Acoge al Señor en tu corazón y Él te dará paz y seguridad.

 ORACIÓN POR LA PAZ

Señor Jesús, “Príncipe del amor y de la paz”, Tú que dijiste a tus apóstoles: “Reciban el Espíritu Santo”, “mi paz les dejo, mi paz les doy”, ven, entra en nuestras vidas y déjanos tu Espíritu de paz.

Toca nuestros corazones lastimados por el odio e inspíranos sentimientos de amor; toca nuestra mente y siembra pensamientos positivos, serena nuestros nervios crispados por el miedo y la desesperación… En fin, toca nuestro cuerpo y déjanos tu paz.

Visita nuestro mundo que vive envuelto en sombras de muerte y de violencia e instaura entre nosotros tu reino de vida, de amor y de paz. Amén.

Todo esto te lo pedimos por la intercesión de María, Madre tuya y Madre nuestra, la “Reina de la paz”.

Padre Nuestro…, Ave María… Gloria.