¿CÓMO CONSTRUIR LA UNIDAD?

P. Walter Malca Rodas; C.Ss.R Cuando el Papa Francisco se dirigió por primera vez a los peruanos para comentar su venida nos dijo: “Nos vemos pronto, pero mientras tanto trabajen por la unidad y la esperanza”. Cercanos ya a su venida podemos plantearnos la pregunta: ¿Cómo construir la unidad? Se me ocurre una idea y a final de cuentas creo que es la única posibilidad y la única vía: acudir a Dios; porque sólo Dios puede ayudarnos a crear unidad.

Profundicemos en esta idea: Sólo en Dios podemos sentirnos una familia, hijos de un mismo Padre y, por tanto, hermanos entre nosotros. Sólo si descubrimos que somos familia podremos tolerar nuestros errores y buscar el perdón tan anhelado, como lo hacen las familias, pues no existe familia perfecta. Para construir la unidad el Papa nos ha invitado a imitar el ejemplo de los santos. Uno de los santos peruanos más queridos y más conocidos es san Martín de Porres, de quien se nos cuenta que hacía comer en un mismo plato al perro, al gato y al ratón.

Muchos nos quedamos admirados de este hecho portentoso, pero nos quedamos ahí en lo anecdótico y no somos capaces de ver más allá del episodio. Sin embargo, esta imagen encierra un sentido profundo. El hecho de que el santo haya reunido para comer en sólo plato a animales tan dispares, conocidos como enemigos, quiere decir que san Martín era un hombre pacífico artífice de la paz y la unidad.

Muchas veces en nuestras familias, en la sociedad y hasta, en la religión podría decir, vivimos peleándonos como perros, gatos y ratones. Ante tal situación necesitamos hombres y mujeres, santos y santas como san Martín, que nos hagan comer en un mismo plato, es decir que nos ayuden a convivir sana y armoniosamente a pesar de nuestras diferencias. Los santos son hombres y mujeres que viven el misterio de Dios día a día y en su vida cotidiana traslucen ese misterio. Es como el espejo que puesto de cara a la luz refleja esa luz que recibe. Así son los santos, ellos con su obras y palabas reflejan el misterio de Dios.

Por tanto, si san Martín hizo comer al perro, al gato y al ratón en un mismo plato no es su mérito, es un milagro obrado por Dios. Él simplemente es un medio, el espejo que refleja la luz de la unidad que proviene de Dios. Hurgando en lo más profundo del misterio divino, a final de cuentas nuestro Dios es unidad, pues Él en su mismidad es la unidad de tres personas: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Son tres personas distintas, diferentes y al mismo tiempo en ellas subyace la unidad, pues es un solo Dios. Por tanto, podemos decir que la Santísima Trinidad es misterio de unidad. Y, como nuestro Dios, que nos ha hecho a su imagen y semejanza, es uno en la variedad, también nos invita a buscar la unidad a pesar de nuestras diferencias.

Cuenta la historia que el rey león estaba organizando su ejército para afrontar la guerra. Sus asesores le aconsejaron que desechara a la liebre por ser muy nerviosa y al burro porque con sus rebuznos los iba a delatar. Sin embargo, el rey se puso a reflexionar y a final de su meditación determinó: no despediremos a ningún animal de buena voluntad que quiera ayudarnos en la guerra, más bien usaremos sus cualidades. La liebre será nuestra mensajera y el rebuzno del burro lo usaremos como corneta. Así es Dios: trabaja con nuestras cualidades y no con nuestros defectos. Sólo Él puede hacer el milagro de la unidad. (www.padrewaltermalca.com).

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