EL AMOR, ESENCIA Y PLENITUD DEL SER

Vamos a reflexionar sobre el tema del amor. Pero antes de profundizar en un tema siempre es importante hacer alguna definición para no andar por las ramas. Y aquí nos encontramos con la primera dificultad: el amor, por ser realidad inefable, es indefinible. No podemos hacer ninguna definición de él. Todo lo que digamos de él será una aproximación, pero nunca una definición.

Lo único que podemos hacer es describirlo a partir de algunas notas características que nos hablan de su existencia. Y en esta tarea acude en nuestro auxilio el apóstol San Pablo, quien en la primera carta a los Corintios, traza algunas pinceladas básicas de lo que verdaderamente es amor. Reflexionemos en las palabras del apóstol:

“El amor es paciente y bondadoso;

 no tiene envidia

ni orgullo ni arrogancia.

No es grosero, ni egoísta,

no se irrita, ni es rencoroso;

no se alegra de la injusticia,

sino que encuentra su alegría en la verdad.

Todo lo disculpa, todo lo cree,

todo lo espera, todo lo soporta” (1cor. 13, 4-7)

 

Unos versículos antes de hacer este cántico del amor el apóstol había definido al amor como la esencia y plenitud del ser. Por eso dice: “si no tengo amor, nada soy”. (1Cor. 13,1-3). Con este versículo el apóstol apuntala lo definitivo de nuestra existencia: el amor. Además con la frase  “el amor nunca pasará” dice que el amor es eterno (1Cor. 13, 8). Por esta razón lo cataloga como el don más grande y excelente: “Ahora permanecen estas tres cosas: la fe, la esperanza y el amor, pero la más excelente de todas es el amor”.

Si el amor tiene estas características, entonces quiere decir que es algo fundamental en nuestra vida, del cual es imposible prescindir, si de verdad queremos ser felices. Por esta razón he decidido escribir este libro, pues en el trabajo pastoral que vengo realizando en mis cinco años de sacerdote me he dado cuenta que la gente vive su vida muy carente de amor. Por eso existe tanto vacío, tanto tedio y tanta infelicidad en el corazón de la gente.

Si las personas descubrieran que la esencia de su vida es el amor, cambiaría todo en nuestro mundo, pues la gente llevaría una existencia plena, y podría dar amor a sus semejantes. Pero lamentablemente sabemos que las cosas no son así. Con todo esto no hay que desanimarnos. Jesús, que por ser Dios es la plenitud del amor, nos dejó un camino de amor a seguir.

Por: P. Walter Malca Rodas; C. Ss. R.

Del libro “El amor es la única alternativa”.