EL LADO POSITIVO DEL PROBLEMA

Rush, Chicos, Al Aire Libre, Humano, Emitir, Mochila

Una señora llega a mi despacho y me hace la siguiente consulta: “Padre, mi hija se casó el año pasado y me dio mucha pena cuando se fue de la casa, ahora mi hijo se marcha a Estados Unidos y no sé qué hacer. Le he dicho que se quede acá en Perú, y que si desea dinero no le va faltar porque yo le puedo dar todo lo que necesita, pues tengo lo suficientes recursos, pero él no quiere. Él ya ha tomado la decisión de marchase. Me siento muy triste y deprimida, no sé qué hacer con mi vida, siempre he vivido para mis hijos y ahora que se marchan siento que mi piso se derrumba. Me da miedo quedarme sola, digo sola, porque mi esposo ni siquiera me considera, a veces me maltrata verbalmente. Ayúdeme, por favor, padre”.

“Querida hija, -le dije- en primer lugar quiero decirte que tus sentimientos son normales. Es normal que sientas tristeza por este motivo. Tú has traído al mundo a tus hijos y tú los has criado. Como eran tan cercanos ni siquiera pensaste que algún día tenían que marcharse. Y sin embargo, la vida es así: los hijos, para madurar, tienen que marcharse. Ya lo dice la palabra de Dios: “Abandonará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer y los dos llegarán a ser una sola carne”. Este abandono aunque está referido al matrimonio, indirectamente se pude aplicar a otro tipo de distanciamiento, como el caso de tu hijo. Tienes que comprender que la distancia les va ayudar a crecer y a madurar a ambos.

Si sigues en esa actitud de hacerle desistir pueda que lo logres, pero ¿a costa de qué? Evidentemente a costa del sacrificio de sus sueños, ideales y aspiraciones. Pueda que logre sentirse culpable de tu sufrimiento y por eso deje de viajar, pero es posible que se quede con resentimiento contra ti y en algún momento tenga que reprocharte: “Por tu culpa no hice el viaje de mis sueños, por tu culpa estoy así”.

Te invito a que te concentres en los aspectos positivos de esta realidad: tu hijo se va a Estado Unidos, él va en busca de nuevas oportunidades, va a conocer nueva gente, tendrá nuevas experiencias que van a enriquecer su vida y le van a dar felicidad. Debes comprender que la felicidad de tu hijo, puede ser tu felicidad. Si él se queda va a ser un amargado y yo no creo que tú vayas a ser feliz con la amargura de tu hijo. En cambio, si se marcha, esa experiencia del viaje contribuirá a la realización de su persona y esa realización le proporcionará felicidad. Abre tu corazón y se feliz con la felicidad de tu hijo.

Siguiendo en esta línea positiva, creo que es un momento importante para ti que tú aprendas a vivir por ti misma. Me acabas de decir que toda la vida has vivido para tus hijos, pero ya es momento de que vivas para ti misma. Ahora que te quedas sola tendrás más tiempo para que te dediques a otras cosas que llenarán tu vida, como por ejemplo la espiritualidad, el servicio a través de un voluntariado, o quizá realizar algún curso, etc.

Por tanto, te recomiendo que intentes ver el lado positivo del problema y te aseguro que estos sentimientos pasarán.

Por P. Walter Malca Rodas; C. Ss. R.; “Tú tienes el poder”.

Leave a Reply

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *