Llegar a ser discípulos de Jesucristo

¿Qué significa ser un discípulo de nuestro señor Jesucristo? Un discípulo es alguien que ha sido bautizado y está dispuesto a tomar sobre sí el nombre del salvador y seguirle. Un discípulo aspira a llegar a ser como él, guardando sus mandamientos en la vida terrenal, tal como un, o una, aprendiz procura llegar a ser como su maestro.

Muchas personas escuchan la palabra discípulo y piensan que solo significa un “seguidor”. Mas el auténtico discipulado es una condición o un estado del ser. Esto indica que es más que aprender y aplicar una lista de atributos personales. Los discípulos viven de tal manera que las características de Cristo están entretejidas en las fibras de su ser, como en un tapiz espiritual.

Escuchen la invitación que hace el apóstol Pedro para llegar a ser un discípulo del Salvador.

“Vosotros también, por esto mismo, poned toda diligencia en añadir a vuestra fe virtud; y a la virtud, conocimiento;

“y al conocimiento, templanza; y a la templanza, paciencia; y a la paciencia, piedad;

“y a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor.”

Como pueden ver, se requiere más de un hilo para tejer el tapiz espiritual del discipulado personal. En los días del Salvador, había muchos que afirmaban ser justos en algún que otro aspecto de sus vidas. Ellos practicaban lo que he llamado la obediencia selectiva. Por ejemplo, ellos guardaban el mandamiento de abstenerse de trabajar en el día de reposo, sin embargo, criticaban al Salvador por sanar en ese día santo. Daban limosnas a los pobres, pero les ofrecían solo lo que les sobraba, lo que ellos mismos no necesitaban. Ayunaban, pero solo ponían caras largas. Oraban solo para ser vistos por los hombres. Jesús dijo: “Con sus labios me honran, pero su corazón lejos está de mí”. Tales hombres y mujeres se centran en dominar un atributo o una acción específicos, sin que esto necesariamente suponga que en sus corazones han llegado a ser como Él es.

Sobre estas personas, Jesús declaró:

“Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios y en tu nombre hicimos muchos milagros?

“Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad”.

Los atributos del Salvador, tal como los percibimos nosotros, no constituyen un guion que hay que seguir ni una lista de puntos que cumplir. Son características entrelazadas, que se integran una a la otra, y que se desarrollan en nosotros en forma interrelacionada.

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