RECIPIENTE DE AMOR

Gisela no concibe el éxito desconectado del amor. Y entiende el amor en su sentido amplio: amor a la familia, al trabajo, a uno mismo y a Dios. Dice que lo que da sentido y plenitud a la vida es el amor de Dios. Este concepto lo explica con una imagen: la metáfora de los tachos de amor. Acerquémonos a este interesante concepto que nos trasmite esta sabia mujer:

            “Yo pienso que el éxito es algo tan personal. Por ejemplo,  yo tengo mi hermana mayor, quien considera que tiene éxito,  porque ha podido educar bien a sus hijos y ahora está feliz con sus nietos. Ese es su éxito: su familia.

            Básicamente todos queremos alcanzar una meta que nos distinga de los demás. Quizá sea un poquitito más alto, un poquito más adelante. A esas metas cumplidas se denomina éxito. Pero el éxito no es algo estático, es algo dinámico. Porque cuando logras una meta te vas dando cuenta que, justamente, cuando llegaste a ese lugarcito no era precisamente eso lo que querías y que hay cúspides más altas que conquistar.

Para mí el éxito es poder hacer coincidir mis sueños personales con mis sueños profesionales. Pero no por un egoísmo tonto y enfermizo, quiero lograr esos sueños para compartirlos y disfrutarlos con mi familia, con mi madre, con mi hija, con mis hermanos, en fin: con la gente que yo quiero. En la medida  en que yo diariamente pueda hacer eso, me consideraré una mujer exitosa.

Puedo tener un día de trabajo muy laborioso, pero bien simpático. Al llegar la tarde, cansada, voy manejando el auto y llego hasta la casa de mi hija  a visitarla un rato, luego regreso a mi casa y digo: “Hoy fue un día de éxito. Lo tuve todo: trabajé bien y compartí con mi familia”. Eso me hace sentir bien, me hace sentir exitosa.

Si el éxito se mide por la meta profesional queda muy vacío. Un día leí que la vida es como un conjunto de recipientes que uno tiene que llenarlos con amor. Si el recipiente de amor de tu trabajo está lleno y tus otros recipientes están vacíos vas a sentir una profunda tristeza, de igual modo será con los recipientes de amor de tu familia, y, por supuesto, de tu recipiente personal. Incluso si todos tus recipientes están llenos y tu recipiente con Dios está vacío ten por seguro que serás muy infeliz. Lo importante es que todos tus tachos estén llenos”.

Así es que ya sabemos; si de verdad queremos ser felices y exitosos, inspirados en el consejo de Gisela, busquemos llenar todos nuestros tachos de amor.

Tomado de “Pilares del éxito”; P. Walter Malca Rodas; C. Ss. Redentor.