VER LAS COSAS POSITIVAS DE LA VIDA

En una oportunidad publiqué un artículo donde le respondía a un joven que me hizo la siguiente pregunta: “si usted tuviera la oportunidad de pintar al mundo ¿De qué color lo pintaría?”. En mi respuesta le decía al joven que al mundo no hay que pintarlo, porque Dios ya lo ha pintado, lo único que tenemos que hacer es abrir nuestros ojos y contemplar las maravillas que Dios ha creado.

El joven, ante esta respuesta, me contestó: “Querido Padre: gracias por su pronta respuesta, que es muy convincente. Es verdad, Dios es un ser muy perfecto. Él ha pintado el mundo con colores tan hermosos y variopintos. Muchas veces los hombres nos afanamos en pintarlo a nuestro gusto, sin darnos cuenta que con nuestros intentos estropeamos la obra magistral de Dios.

Hoy, por la mañana, me desperté y al abrir mis ojos pensé en sus palabras. Disfruté de la luz maravillosa que se filtraba por las cortinas de mi ventana. Cuando amaneció por completo me levanté, después del aseo personal abrí las cortinas de mi ventana y disfruté del magnífico espectáculo que se presentaba ante mis ojos. Frente a mi habitación hay un parque lleno de plantas y de flores. Unos tiernos pajaritos entonaban melodías celestiales. Nunca antes había caído en la cuenta de la belleza de este parque y de cuán fácil es lograr la felicidad cuando uno tiene los ojos del corazón bien abiertos para contemplar las maravillas que Dios ha creado. Durante todo el día estuve en actitud expectante y en ningún momento me agobió las acostumbradas ansiedades que me suelen sumir en profundas depresiones”.

Al publicar este artículo llegó el siguiente comentario a mi correo: “Que bueno es saber que aún existen personas que pueden abrir sus ventanas y contemplar la belleza de los parques. Me pregunto cómo verá un niño que vive en su pocilga y abre la ventana inexistente porque su “casa ni siquiera tiene ventana, y se encuentra con un montón de basura ya que sus padres viven de chamberos “recicladores”. Ojalá a ellos podamos darles una respuesta sobre lo maravilloso del panorama y el esplendido amanecer. SEGURAMANTE LA FELICIDAD SUYA ESTÁ GARANTIZADA”.

Es evidente que el elogio con que comienza este comentario es una ironía; sin embargo la crítica es válida, pues nos hace pensar en la realidad en la que  vive mucha gente y a quienes también tenemos que llevarles un mensaje de esperanza. De hecho, la felicidad no se encuentra en tener parques para contemplarlos o no tenerlos. La felicidad es un estado interno que brota de la naturaleza del ser. Incluso se puede ser feliz en el sufrimiento, en la persecución, en la pobreza, en el llanto; así lo enseñó Jesús en las bienaventuranzas. (Mt. 5,1-12).

Lo cierto es que hay gente que tiene comodidades, pero lamentablemente son más infelices que nadie. Y hay personas que tienen muy pocas cosas y son verdaderamente felices. En referencia al niño que vive en su pocilga, mencionado por el señor del comentario, nada logramos lamentándonos junto con el niño y diciéndole qué pena que vivas acá en este basural. Si tenemos la posibilidad de brindarle alguna ayuda eficaz debemos hacerlo, y si no al menos hay que darle esperanza y decirle que si es cierto que junto a su alrededor hay basura, pero también hay luz del sol, hay aire, hay cielo, etc. Pienso que, a pesar de las dificultades, es importante aprender a ver las cosas positivas de la vida. Nada ganamos con lamentarnos contra la adversidad. Bien reza una famosa máxima: “En vez de maldecir la oscuridad enciende una luz”.

“Tú tienes el poder”, P. Walter Malca Rodas.