DESCUBRIR Y ACEPTAR LA VERDAD

Por: Walter Malca Rodas; C.Ss.R.

El autoengaño es una recurso psicológico que desarrollamos los seres humanos para protegernos de aquellas cosas que nos avergüenzan o duelen. Este mecanismo es muy frecuente en la vida cotidiana. Por ejemplo, el alcohólico dice: “¿Alcohólico, Yo? Yo no soy alcohólico. Esto lo dejo cuando quiero”. De igual modo se puede expresar el drogadicto, el ludópata, etc. El mecanismo también está presente en las personas que han tenido una historia muy dolorosa, pero ellos intentan convencerse que tuvieron una historia maravillosa. Veamos el siguiente caso:

“Yo vengo de una familia muy unida…, –Me dijo una vez una señora, que había estado en un centro de reposo, al borde la locura. Después de un rato de conversación me dijo- Nunca he visto la unidad en mi familia”. “¿Cómo? -le dije- Iniciaste diciendo que vienes de una familia muy unida y ahora  me dicen que nunca has visto la unidad en tu familia. Trata de ser sincera contigo misma y cuéntame tu historia tal cual es”. La señora me contó su historia con lujos y detalles y me di cuenta que su problema radicaba en esa lucha interna por creer que había tenido una historia linda, con unos padres maravillosos, y en realidad no era así: Su padre era un machista a ultranza y un enfermo, pues a ella y a su hermana le había hecho toques indebidos. Su madre había sido sumisa con su marido y violenta con sus hijos. Esa lucha, precisamente, le hacía perder mucha energía. Su recuperación pasó por aceptar su historia tal cual era.

Si usted, amable lector, tiene un problema similar a esta señora, sea sincero con usted mismo y si es necesario busque ayuda terapéutica que le ayude a sanar sus heridas emocionales, aceptando su historia tal cual es. Recordemos que descubrir y aceptar la verdad es una experiencia de liberación, pues así lo dijo Jesús: “Y conocerán la verdad y la verdad les hará libres” (Jn. 8,31).