¿AMOR A SIMBIOSIS?

Existen relaciones humanas que tienen tinte de amor, pero en el fondo son situaciones enfermizas, denominadas simbiosis. El amor nutre el alma y hace crecer a las personas, pero la simbiosis destruye la personalidad, debilita el carácter  y crea dependencia. Este tipo de relaciones se da en todo tipo de personas y a veces de padre a hijos y viceversa. Fijémonos en lo que le sucedió a la siguiente mujer:

“Yo soy la cuarta de seis hermanos. Si se quiere decir así, yo he sido la hija predilecta de mi madre. Siempre me quiso, pero su amor fue desmedido, porque me daba atenciones especiales y ese trato preferencial provocó celos en mis hermanos, quienes me pegaban, me insultaban y me rechazaban. Desde muy niña he crecido con ese rechazo que ha marcado negativamente mi vida, dado que me ha hecho ser una mujer solitaria. A veces tenía envidia de ellos, porque los veía jugar felices juntos  y en cambio yo permanecía sola, pues no me permitían participar en sus juegos.

Incluso mi padre también se puso celoso por el cariño de mi madre, pues a menudo me reñía y me castigaba muy duro. Eso hacía que mi madre se molestara mucho con él y le reclamara. Empezaban los pleitos y las discusiones, e incluso, a veces, llegaban a los golpes. Esto hacía que la distancia entre ellos se fuera agrandando hasta el punto de llegar a una terrible frialdad.  En esta situación mi madre se aferraba a mí y yo a ella,  y papá me rechazaba cada vez más.

Si bien en un inicio me sentía protegida con el amor de mi madre, ahora estoy descubriendo que en esa relación no había tanto amor, sino mucho egoísmo, pues me ha  causado un terrible daño. Como dije líneas arriba, ese amor me valió el rechazo de mis hermanos y de mi padre; y además de eso me ha hecho ser dependiente de mi madre. Ella es una mujer muy posesiva, quiere manejar mi vida al centímetro, invade mis espacios y no me deja ser libre.

Yo siento que soy como un ave y que mi naturaleza es volar; pero mamá no me ha dejado, ni me quiere dejar volar. Actualmente ya tengo 40 años y no he logrado mucho en mi vida. Cierto que tengo una empresa, pero no he podido despegarme de mi progenitora. Ella siempre me chantajea. Dos veces he intentado salir de casa, pero no lo he conseguido porque ella me maneja con el tema de la culpa: cuando intento marcharme se pone enferma y dice que le duele el corazón y que se va a desmayar. Yo tengo miedo a que le pase algo y entonces me quedo triste y llena de rabia contra ella y conmigo misma. Una vez logré salir de la casa e ir a un departamento. Pero ella se enteró dónde estaba: se fue a verme e hizo  un show. Tuve que regresar con ella. Pero esta situación ya ha llegado a fastidiarme tanto que estoy harta de ella y de mí misma”.

Los individuos que tienen una personalidad tan dominante como la mamá de esta mujer son personas que de pequeñas no tuvieron amor y ese vacío tratan de llenarlo a como dé lugar. Cuando se le preguntó a la mujer de la anécdota que, estamos analizando cómo había sido la niñez de su madre respondió: “Mi madre de pequeña sufrió mucho. No tuvo amor. Su padrastro quiso violarla y por eso huyó de casa. Se casó muy joven, supongo en busca de amor. Parece que para ella el matrimonio fue un refugio. Y es por eso que no funcionó”.