EL PODER DE LOS ESQUEMAS MENTALES

P.Walter Malca Rodas, C.Ss.R

 “Esquemas Mentales” es un concepto que la psicología ha acuñado en su jerga para referirse a las ideas o creencias que las personas tienen sobre ciertas realidades. Se catalogan de la siguiente manera: «esquema de sí mismo», son aquellas ideas que las personas tienen sobre sí mismas; “esquemas de personas» son aquellas ideas que un individuo tiene sobre los demás; «esquemas de rol» son aquellas ideas que las personas tiene sobre las profesiones; «esquemas de eventos o guiones” son aquellos con los cuales uno se refiere a los eventos o situaciones.

 Los esquemas son muy poderosos, dado que ellos influencian de una manera decisiva en nuestro estilo de vida: pueden crear nuestra realidad y hasta pueden afectar en nuestra salud física, emocional y espiritual. Para ilustrar lo que acabo de decir consideremos la relación que hay entre los esquemas mentales y las enfermedades en la vejez. Al respecto el Dr. Ricardo Castañón nos dice:

          “El proceso de envejecimiento está muy relacionado a los esquemas sociales que la persona va asimilando. Si en edades tempranas asimilas lo positivo, mucho de ello será huella en tu vida”.

En una población de 386 personas, hombres y mujeres con una edad promedio de 36.5 años y calificados en estado de salud excelente, evaluaron desde 1968 los estereotipos negativos relacionados a la vejez (el anciano es una persona indefensa, abandonada, solitaria, etc.). A partir de ello formularon una hipótesis sosteniendo que las personas que tenían esquemas negativos sobre la vejez, serían más proclives a sufrir enfermedades vasculares que aquellos con una idea más positiva.

Los resultados, controlados a través de un seguimiento de 39 años registraron una variedad de eventos cardiovasculares tipo: infartos al miocardio, isquemias, angina, entre otros, que se presentaron en un periodo promedio de alrededor de once años después de realizado el estudio base. La interpretación final es consistente con la hipótesis: los jóvenes que tenían una visión negativa proveniente de esquemas estereotipados prejuiciosos, se situaban de manera significativa entre los grupos probables de sufrir alguna experiencia patológica cardiovascular.

Todo ello confirma que los estereotipos negativos sobre la vejez negativa fueron internalizados. Estos registros partían en edades anteriores a los 40 años. El estudio arrojó, además, un resultado muy esperanzador: cambios de actitudes hacia modelos más positivos, estaba en grado de prevenir cuadros patológicos futuros en 80%. La conclusión resulta clara: los estereotipos internalizados en épocas tempranas tienen consecuencias lejanas en la misma salud física y por cierto en la mental. En el campo aquí analizado, los expertos sugieren que sería oportuno desarrollar programas que ayuden a disminuir los estereotipos negativos en edades tempranas. Un pensamiento constructivo y positivo favorece el desarrollo de condiciones psicosomáticas más sanas”.

¿CUÁL ES LA MEJOR ETAPA DE LA VIDA?

 En la reflexión anterior hemos dicho que los esquemas mentales internalizados en la juventud sobre la vejez son decisivos en la salud física y emocional de los ancianos. Por eso, es necesario recrear nuestros esquemas mentales. Si usted es joven: ¿Qué piensa sobre la vejez? Si usted es anciano ¿Qué piensa de su vejez y cómo está viviendo esta etapa de la vida?

 Tenemos que descubrir que la vejez es una etapa de la vida, tan válida como cualquier etapa. Hay gente que tiene cierta nostalgia por alguna etapa de la vida; pues dicen que la mejor etapa es la niñez, otros dicen que la adolescencia y otros que la juventud. Quienes piensan así están muy equivocados. Porque la mejor etapa de la vida debe ser la etapa en la que te encuentras.

 Actualmente vivimos en un mundo donde se idolatra a la juventud. Nadie quiere envejecer. A la gente le da miedo envejecer. A diferencia de nuestra cultura, en los tiempos bíblicos el sueño de cada persona era llegar a la ancianidad, porque el anciano tenía un puesto preferencial. La ancianidad era signo de bendición.

Toda etapa de la vida es válida y hay que aprender a vivir cada etapa de nuestra vida con intensidad.

AYÚDAME A AMAR MI VIDA

Ayúdame, Señor, a amarme y aceptarme tal como soy: Con mis virtudes y defectos, con todas mis emociones, mis esperanzas, mis sueños y mi personalidad única. Ayúdame a aceptarme en cada momento, en cada circunstancia y en cada etapa de la vida.

Purifica mi mente, Señor, de todo veneno emocional y de mis propios prejuicios para que pueda vivir en paz y con amor. No permitas, Señor, que me rechace a mí mismo, ni sabotee mi éxito personal, mi felicidad y mi libertad. Sáname, Señor, del odio, que a veces me tengo a mí mismo, y que acepte mi vida como un regalo de tu generosidad.

Ayúdame a liberarme de la necesidad de juzgar a los demás. Diciéndoles lo que deben pensar, sentir o cómo deberían ser. Permíteme aceptarlos tal como son y no como deberían ser. Ayúdame, Señor, a amar todo lo que has creado, porque cuando rechazo tu creación te rechazo a ti.

Ayúdame a empezar mi vida de nuevo, una y otra vez, con la gracia de tu amor, que me invita a amarme tal y como soy y no como debería ser. Amén.

Padre Nuestro… Ave María… Gloria.